
Julian Drago
18 de diciembre de 2025
La relación entre contratante y contratista es una de las más comunes dentro del entorno laboral y empresarial en Estados Unidos. Cada vez más empresas optan por trabajar con profesionales independientes para proyectos específicos, lo que permite mayor flexibilidad operativa y reducción de costos fijos. Sin embargo, también es una de las relaciones que más dudas genera desde el punto de vista fiscal, ya que no se rige por las mismas reglas que una relación laboral tradicional ni tiene el mismo tratamiento ante el IRS.
Entender correctamente cómo funciona la relación entre contratante y contratista es fundamental para cumplir con las obligaciones ante el IRS, evitar sanciones y asegurar una correcta declaración de impuestos tanto para quien paga como para quien presta el servicio. Una clasificación incorrecta o una mala gestión fiscal puede generar problemas legales, multas y ajustes tributarios inesperados.
En esta guía conocerás qué significa ser contratante y contratista en el sistema fiscal estadounidense, cuáles son sus responsabilidades, qué formularios intervienen, los errores más comunes y las mejores prácticas para cumplir con la normativa vigente de forma segura y ordenada.
En el contexto fiscal de Estados Unidos, la relación entre contratante y contratista se da cuando una empresa o persona contrata a un trabajador independiente para realizar un servicio específico, sin que exista una relación formal de empleado-empleador. Generalmente, este tipo de vínculo se basa en acuerdos por proyecto, tareas concretas o plazos definidos.
El contratista, también conocido como independent contractor, no está en nómina, no recibe beneficios laborales tradicionales como seguro médico o vacaciones pagadas y es responsable de gestionar sus propios impuestos. Por su parte, el contratante paga por el servicio prestado según lo acordado, pero no retiene impuestos sobre la renta ni paga impuestos de nómina como lo haría con un empleado.
Desde la perspectiva del IRS, la correcta clasificación de contratante y contratista es clave, ya que una mala clasificación puede derivar en multas, ajustes fiscales, pagos retroactivos e incluso auditorías.

Una de las principales razones por las que es importante entender la relación entre contratante y contratista es que las obligaciones fiscales son completamente distintas. Confundir estas figuras puede generar errores graves en la declaración de impuestos.
En una relación laboral tradicional, el empleador retiene impuestos federales, Seguro Social y Medicare. En cambio, cuando existe una relación entre contratante y contratista:
Esta diferencia hace que la correcta identificación de la relación sea esencial para ambas partes y evita conflictos con la autoridad fiscal.
Dentro de la relación entre contratante y contratista, el contratante tiene obligaciones fiscales claras ante el IRS, aunque no esté obligado a retener impuestos. Estas responsabilidades están enfocadas principalmente en la documentación y el reporte adecuado de los pagos.
Entre las principales se encuentran:
Aunque el contratante no retiene impuestos, sí es responsable de reportar los pagos realizados al contratista, lo que permite al IRS verificar que los ingresos sean correctamente declarados.
En la relación entre contratante y contratista, el contratista asume una mayor carga fiscal directa. Al no existir retenciones automáticas, debe organizarse financieramente para cumplir con sus obligaciones tributarias.
Estas incluyen:
Para el contratista, recibir pagos de distintos contratantes implica una mayor responsabilidad en la organización de su información fiscal y en la planificación de sus pagos de impuestos.

La fiscalidad estadounidense establece formularios específicos para regular la relación entre contratante y contratista y garantizar la transparencia ante el IRS.
El contratista entrega este formulario al contratante para proporcionar su información fiscal, como nombre legal y número de identificación tributaria. Este documento es la base para la correcta emisión de reportes fiscales.
El contratante debe emitir este formulario cuando paga $600 USD o más a un contratista durante el año fiscal por servicios prestados.
Este documento permite al IRS cruzar información entre contratante y contratista, asegurando que los ingresos sean declarados correctamente.
Uno de los errores más graves en la relación entre contratante y contratista es clasificar incorrectamente a un trabajador. Si el IRS determina que un contratista debería haber sido tratado como empleado, pueden surgir consecuencias como:
Por eso, es fundamental analizar el nivel de control, independencia y naturaleza del trabajo antes de definir la relación contractual.
Para mantener una relación saludable y cumplir con la normativa, se recomienda que tanto contratante y contratista adopten buenas prácticas fiscales desde el inicio de la relación:
Una gestión adecuada reduce riesgos, mejora la transparencia y aporta tranquilidad a ambas partes.

¿El contratante debe retener impuestos al contratista?
No. En la relación entre contratante y contratista, el contratante no realiza retenciones de impuestos federales sobre la renta ni impuestos de nómina.
¿El contratista paga más impuestos que un empleado?
El contratista asume el self-employment tax, por lo que su carga fiscal puede ser mayor si no planifica adecuadamente sus pagos.
¿Cuándo se debe emitir el Formulario 1099-NEC?
El contratante debe emitirlo a más tardar el 31 de enero del año siguiente al pago realizado al contratista.
¿Qué pasa si no se reportan los pagos correctamente?
Tanto contratante y contratista pueden enfrentar sanciones, multas o revisiones por parte del IRS si los pagos no se reportan de forma correcta.